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Sostenibilidad en empaques flexibles: más allá del producto

Te demostramos cómo la sostenibilidad es compatible con el empaque. Procesos responsables y sin caer en engaños de marketing.
15 de mayo de 2026 por
SERVICIOS CORPORATIVOS DENKER, Cervantes Elisa

En la actualidad, no basta con que el producto sea bueno: el mercado quiere saber cómo fue hecho, cómo se entrega y, uno de los temas que desde hace unos años ha cobrado mayor relevancia: qué impacto o huella genera en nuestro ecosistema. Debido a ello, el empaque, al estar en manos del consumidor, se convirtió en el eje principal para comunicar las cualidades de tu marca.

Y todo esto no es una percepción aislada. Los reportes globales de consumo muestran que muchas personas afirman preferir marcas con mensajes sostenibles e incluso estar dispuestas a pagar más por ellos. Sin embargo, entre los distintos mensajes que las marcas envían al consumidor, se percibe una fuerte tensión: el consumidor quiere elegir mejor, pero se topa con mensajes confusos y disclaimers poco claros.

La oportunidad de sumarse a los proyectos sostenibles es real y posible: no es necesario ni exagerar ni mentir, solo demostrar. 


¿Cuáles son las exigencias actuales?

Más que pedir una etiqueta verde, el mercado está apostando por tres puntos clave:

1) Evidencias y acciones

La Comisión Europea ha señalado que una parte importante de los “green claims” revisados resultó vaga, sin sustento o con una verificación débil, lo que ha acelerado las conversaciones regulatorias y de estandarización. Los consumidores no quieren mentiras sobre lo que una marca podría hacer; quieren que le cuentes cómo ya lo has hecho.

2) Claridad: que el mensaje se entienda en segundos

Si el mensaje es ambiguo o engañoso, por ejemplo, al usar palabras como “eco”, “verde” o “natural” sin explicación ni justificación, les resulta sospechoso o inútil para la toma de decisiones. Incluso la FTC (Comisión Federal de Comercio) advierte a los consumidores en el mercado de EE.UU. sobre afirmaciones amplias del tipo “eco-friendly” que no están claramente calificadas ni respaldadas.

3) Coherencia: producto + empaque + proceso

La sostenibilidad percibida no depende solo del material ni de los ingredientes. También tienen un gran peso los procesos que eliges: cómo fabricas, cuánto desperdicias, cómo transportas y cómo gestionas los residuos. Una marca que afirma ser sostenible, pero que luego, en sus procesos, demuestra lo contrario, pierde credibilidad.


El empaque como una prueba más 

Cuando se trata de los empaques de un producto, es comprensible que se cuestione su sostenibilidad real. Sin embargo, hay muchos pasos del proceso de su fabricación en donde intervienen decisiones que mejoran el sistema completo:

A) Reducir material y optimizar transporte

Organismos del sector resaltan que el empaque flexible, por su ligereza y eficiencia, suele requerir menos material en su fabricación que el de los empaques rígidos. De igual forma, puede reducir los impactos asociados al transporte y al almacenamiento en comparación con las alternativas más pesadas.

Traducción a marca: si logras un buen desempeño con menos material, tu historia de sostenibilidad se vuelve más creíble… y tu logística también.

B) Diseñar para el uso real

Un empaque que se abre bien, se resella y conserva el producto puede reducir el desperdicio (y eso también es sostenibilidad). Además, los marcos de economía circular han mostrado que los modelos de reutilización pueden generar beneficios, pero requieren un diseño y una operación bien pensados para que el impacto sea realmente positivo.

Traducción a marca: no prometas “durabilidad” si el producto no se conservará de verdad; mejor ofrece funcionalidad real (resellado, dosificación, protección).

C) Circularidad: decir lo que es, no lo que suena bonito

Si vas a comunicar reciclaje o contenido reciclado, lo que más construye confianza es lo específico: porcentaje, alcance y condiciones. La certificación ISO 14021 define requisitos y guía para los claims ambientales autodeclarados (incluye términos comunes y cómo calificarlos). Te recomendamos consultarla.

Traducción a marca: “contiene X % de material reciclable” es más fuerte que “somos eco”.


Lo que muchas marcas olvidan: cómo se fabrica el empaque

La sostenibilidad no solo está en el qué, sino también en el cómo se procesa. Podrás creer que un empaque de papel con una etiqueta adhesiva es lo mejor que puedes darle a tu producto, pero durante su producción probablemente se causó mucho más daño al medio ambiente que el que se causó una vez que fue desechado. 

Actualmente, se ha innovado en procesos como la impresión digital, que suele ser una gran aliada para la fabricación de empaques flexibles porque:

  • En comparación a la impresión tradicional, elimina la necesidad de placas físicas en el arranque (menos preparación y desperdicio)
  • Tu imagen está en el mismo empaque, no necesitas etiquetas ni elementos adicionales para comunicar
  • Facilita producir “lo necesario” en tirajes cortos (menos inventario obsoleto)
  • Permite realizar cambios entre campañas sin reinvertir en materiales de inicio de un nuevo diseño

Traducción a marca: para sabores nuevos, ediciones especiales o actualizaciones de imagen, puedes moverte más rápido sin generar “sobrantes” que acaban en pérdida.


¿Sabes qué es el greenwashing?

Es el mensaje difuso con el que una marca presenta su producto como sustentable o ecológico, mediante frases vagas o imágenes verdes, exagerando su impacto real, pero sin acciones medibles que lo respalden. Para evitarlo, lo ideal es comunicar con claridad: qué se hizo, cómo se comprobó y en qué se aplica (por ejemplo: % de material reciclado, reducción de CO₂, energía renovable, procesos sin solventes ni sustancias dañinas para el ambiente), usando datos verificables en lugar de promesas generales.

Una regla práctica: si tu claim suena enorme, tu evidencia también debe serlo.


Datos curiosos: 
  • La Comisión Europea ha publicado datos sobre la frecuencia de las reclamaciones vagas o sin evidencia suficiente.
  • La FTC (Comisión Federal de Comercio) recomienda evitar beneficios ambientales generales sin calificar (“green”, “eco-friendly”) porque son difíciles de sustentar; es mejor hacer afirmaciones específicas y claras.


Checklist express anti-greenwashing en solo 30 segundos:

 ¿Puedo explicarlo con un dato concreto? 
 ¿Aplica a todo el producto o solo a una parte? 
 ¿Qué evidencia puedo presentar si me la piden? 

(Si alguno es un “no”, te toca ajustar el claim)


6 maneras de sumar sostenibilidad sin reinventar

  1. Optimiza la estructura y el tamaño de tu empaque para reducir el uso de material sin sacrificar el desempeño.
  2. Define un claim específico (porcentaje, atributo medible) en lugar de uno genérico.
  3. Usa el canal digital para presentar evidencia: un código QR que incluya la ficha técnica, el proceso, las metas y los avances. (Si ya usas QR en marketing, úsalo también para la transparencia).
  4. Planea tu empaque como un sistema, no como una pieza: versiones, cambios, campañas, rotación. La agilidad evita el desperdicio por obsolescencia.
  5. Cuida el producto: si el empaque reduce la merma o mantiene la calidad, también reduce la huella total.
  6. Haz que el proceso cuente: energía, residuos, movilidad, solventes… lo que ocurre “detrás” se está convirtiendo rápidamente en una parte importante del valor de tu marca.


Extrupac te lo pone fácil

En Extrupac, el enfoque es simple: producir hoy sin comprometer el mañana. Por eso hemos alineado acciones internas que respaldan nuestros principios sostenibles con hechos:

  • Operación impulsada en su totalidad por energías renovables y más de 600 paneles solares certificados (cumpliendo NOM-001-SEDE-2012 y disposiciones CRE/CFE),
  • Contamos con flota de vehículos híbridos
  • Puntos de acopio dentro de nuestras instalaciones para baterías de litio
  • Gestión responsable de residuos con empresa certificada
  • Prácticas alineadas con las 3R (reducción, reutilización y reciclaje) además de los beneficios de la impresión digital (sin placas ni cilindros) y de procesos libres de solventes
¿Qué significa para tu marca? 

Empaques creados con conciencia, un respaldo real para tu narrativa de sostenibilidad y una forma de reducir la huella sin cambiar tu producto. 

La sostenibilidad que mejor funciona en marketing es la que no depende de adjetivos, sino de decisiones: materiales, estructura, proceso e información clara. No se trata de sonar verde. Se trata de serlo de manera comprobable.



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